viernes 22 de febrero de 2008

Día profundamente extraño.

Lleno de altos y bajos, de altos que nunca serán bajos y viceversa.

Del desayuno ya hablé. Viajé en metro línea 10 y terminé de leer las primeras estaciones Mi relación con la comida, de Angélica Liddell. Sin comentarios. Aún, que ya llegarán.

MetroSur Cambio y abro Muerte accidental de un anarquista, brillante, cojonudo este Darío Fo, tiene que ser un buen tipo. Son varias estaciones por delante así que el tiempo da para pasar varias hojas.

Abro el email. Me publican un artículo en una revista. Un artículo que envíe hace 5 meses. La gente alrededor se alegra, yo no entiendo muy bien qué significa.

Reunión en la Universidad, somos todos rojos en esa habitación y la Universidad se llama Rey Juan Carlos.

Nos reímos. Comemos. Hablamos de Panamá, hay uno de nosotros triste. Se le nota desde hace tiempo, lo disimula peor que el resto, pienso.

Discusión profunda en el borde de una fotocopiadora de pasillo al frente de cola de alumnas de Informática esperando revisión de examen.

Andrés, que es el padre de EHAS, me dice que nos parecemos. Y yo tampoco sé qué significa eso.

Día profundamente extraño, aún sin terminar por otra parte.

 
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