domingo 16 de marzo de 2008

A Miguel Ángel Guillén

Hace tiempo tuve la inmensa suerte de conocer a una persona buena, un compañero. Hace unos minutos llegó el mazazo

Sólo unos meses atrás habíamos pasado una tarde juntos en Alonso Martínez. En aquel momento la enfermedad ya había llegado, pero aquella tarde me habló de luchar y de vencer. Una lección que hoy no puedo olvidar.

El cancer se ha convertido en el cancer de la vida. Es necesario hacer algo.

A Miguel Ángel, estés donde estés, el mayor de los abrazos. Descansa en paz.

 
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